Desde Tlalnepantla, Edomex, y a punto de terminar el año laboral - mi giro tiene una vigencia de aproximadamente 11 meses, de mediados de enero a mediados de diciembre - y estuve analizando algunos de los mejores puros que he fumado en el año, y llegué a recordar el gigantesco Ashton Aged Maduro No. 50, una bestia de casi 7 pulgadas por 54 de anilla. Como podrán ver en la foto, en comparación con la moneda, es un enorme Doble Corona fabricado por la Casa Arturo Fuente para la familia Levin, de la prestigiada tienda Holt's de Filadelfia.
¡Un monstruo de cigarro! Impresiona por su tamaño, pero más por su suavidad y ricura.
El que me fumé lo tenía desde hacía 4 años cuando en mi foro de aficionados gané una quiniela del torneo Masters de golf. De hecho me llegaron 2 de estos gigantes, pero uno desapareció casi al llegar. Lo que sí me di cuenta fue que este con reposo tuvo mejor combustió que el original de 2004, principalmente que no hubo enrollamiento de la hoja de la capa.
Hablando ahora del sabor... sobresaliente, dulce, sí, pero muy refinado y lleno de sutilezas. Fue uno de esos cigarros en los que se podía palpar lo que a veces se escribe en los medios especializados "indicios de vainilla y crema con canela". En este caso, sí se pudieron destacar los sabores reales debajo del poderoso, pero refinado sabor a tabaco. Su combustión fue buena; en ningún momento se calentó, y fue una delicia fumarlo. Por supuesto, entre más años mejor, pero por lo que me han escrito alguno de los amigos de www.cigarfamily.com, aún frescos saliendo de la caja son un manjar hecho humo.
Pronto voy a estar escribiendo con más frecuencia al bajar la intensidad del trabajo. Por lo pronto, ¡fúmense uno bueno!